Unidos, devolvamos sonrisas: Discurso de Toma de Posesión

Queridos amigos, invitados y familia: gracias a todos por acompañarme en esta noche tan especial para mí.
Intentaré ser breve porque la “Corte Suprema” del Club ya me ha amenazado con multas durante todo este año por el “síndrome del micrófono” si me alargo demasiado.
Estoy muy contenta de ver una sala tan llena, con amistades queridas, compañeros rotarios e invitados especiales. Tengo dos familias: una panameña y una italiana por elección aquí en Panamá. Las personas que me acompañan hoy son mi familia aquí. Y también tengo a mis “ángeles”, los de la casa y los de la oficina, que hoy están celebrando conmigo. ¡Gracias!
Me gustaría agradecer a dos personas que tienen mucha responsabilidad, o mucho mérito, en que yo esté aquí esta noche. Primero, a mi padrino, quien hace ocho años me presentó al Club y me permitió ser parte de esta increíble realidad. No sé si se ha arrepentido; aún no me ha dicho nada. Y un agradecimiento muy especial a mi jefe, el abogado Gianvirgilio Cugini, quien ha venido desde Suiza junto con su esposa, Claudia. Hace 16 años me dio la inmensa oportunidad de venir a vivir a Panamá, el lugar donde he encontrado mi hogar. Estoy en proceso de naturalizarme y, aunque la burocracia tiene sus propios tiempos, espero pronto llegar al Club ya como panameña.
Admito que este momento me ha generado mucha tensión: pararme frente a ustedes para expresar mi compromiso con este nuevo año rotario. La respuesta a este reto la encontré en la Prueba Cuádruple, nuestro fundamento máximo. Como bien remarcó Roberto, los rotarios somos personas que dicen y hacen. En años anteriores se han logrado metas extraordinarias, como los proyectos de educación y de sillas de ruedas. Nosotros somos gente de acción: si decimos que vamos a hacer algo, lo hacemos.
Para seguir apoyando la educación este año, tenemos el deseo de trabajar con OGPAB, una ONG local muy reconocida que lucha contra el bullying. En específico, queremos contribuir a prevenir y detectar riesgos de suicidio infantil en las escuelas, un fenómeno que, lastimosamente, está creciendo. Trabajando con Víctor, tendremos la oportunidad de convertirnos en embajadores, visitando centros educativos para proteger la salud mental de nuestros niños y jóvenes, quienes están enfrentando enormes desafíos. Este será un proyecto complementario en el que espero que mis compañeros rotarios y sus familias nos acompañen.
Además, una fundación de Estados Unidos nos ha contactado para donar 260 sillas de ruedas. Necesitaremos mucho apoyo, porque encontrar a los beneficiarios que cumplan con sus estrictos criterios será un trabajo complejo. Aquí entra una palabra que guiará mi gestión: equidad. La equidad representa encontrar la solución adecuada para cada caso. No se trata de hacer algo por hacerlo, sino de reconocer la vulnerabilidad particular de cada persona y brindarle el apoyo preciso que necesita.
Nuestra mayor fortaleza para lograrlo es que somos un grupo heterogéneo. Rotary nos permite encajar perfectamente gracias a nuestra diversidad de profesiones y talentos. Cada uno aporta desde sus capacidades y su tiempo. El hecho de que hoy juramentemos a cinco nuevos miembros demuestra que nuestra voluntad de servir sigue creciendo.
Ustedes me conocen: valoro enormemente la amistad, y esta sala es una prueba tangible de cómo Rotary crea lazos unidos por un mismo propósito. Si algo me caracteriza, es mi sonrisa. Por eso, mi invitación y lema personal para este año es: “Unidos, devolvamos sonrisas”. Muchas personas las han perdido por las dificultades que enfrentan; nuestra misión es que, gracias a nosotros, vuelvan a sonreír.
Para lograrlo, debemos fortalecer nuestro espíritu de compañerismo, que es el ADN de Rotary. Retomaremos con fuerza nuestras hermosas tradiciones: las cenas hogareñas que tanto nos unen, nuestras cápsulas rotarias y los paseos, comenzando con nuestra próxima visita a Portobelo.
Para terminar, quiero recordarles que el beneficio de nuestras acciones no recae únicamente en quienes apoyamos. Al vivir bajo el lema “Dar de sí antes de pensar en sí”, descubrimos que, al dar, recibimos a cambio algo intangible e invaluable.
Espero que este año sean muchos los que se unan a nuestros propósitos. Caminemos juntos, devolvamos sonrisas a Panamá y sigamos demostrando por qué somos un club de primera.
Les agradezco de antemano todo su apoyo. Estoy muy emocionada y profundamente honrada. ¡Gracias!