Patronato del Hospital Santo Tomás, reflexiones el CR Carlos Rabat

Cuando comencé a preparar esta presentación, revisando la parte histórica, me surgió una pregunta capciosa que quiero compartir con ustedes: ¿cuántos aquí nacieron en el Hospital Santo Tomás? Veo que tres. ¿Y cuántos nunca han ido al Hospital Santo Tomás? Levanten la mano sin pena. Yo mismo nunca lo había visitado, hasta el día en que inicié como patrono. 

Esta presentación la compartí con María Lourdes, quien fue recientemente nombrada patrona y con quien comparto el sentimiento de admiración y compromiso hacia el hospital. Ella acaba de integrarse hace poco más de un mes; yo desde diciembre de 2024. 

¿Cómo llegué al patronato? 

Fue en una reunión como esta, conversando con Eduardo Tejada. Por casualidad surgió el tema del hospital. Le confesé que sabía poco al respecto y comenzamos a hablar. El asunto volvió a salir una y otra vez, hasta que le dije: “Mongui, me gustaría involucrarme a través del Club Rotario y apoyar de alguna manera”. Poco sabía yo que eso significaba un compromiso profundo. A las pocas semanas me propuso ser patrono. Apenas acepté, me dijo: “Yo me voy saliendo”. Así llegué, casi sin darme cuenta, al patronato del Hospital Santo Tomás. 

Una historia más antigua que la República 

Este hospital comenzó a operar en 1703. Es decir,  200 años más que la República de Panamá. Otro dato curioso: se le conoce como “el elefante blanco” porque, cuando se inauguró su estructura actual en 1924, se pensaba que era demasiado grande para las necesidades del país. Nadie imaginaba que, cien años después, seguiría siendo vital. 

Visión y realidad 

Cuando se creó el patronato, se estableció una visión clara: ser un hospital público certificado internacionalmente y formador de líderes en salud. ¿Pero, qué se escucha comúnmente sobre el hospital? Viejas instalaciones, largas filas, hacinamiento, falta de medicamentos… Todo eso tiene algo de verdad. Es un hospital grande, con muchas necesidades. 

Sin embargo, esa es solo una parte de la historia. Lo que pocas veces se dice —porque lo bueno no siempre genera titulares— es que el Hospital Santo Tomás es una institución moderna, con tecnología avanzada como quirófanos híbridos, resonancia magnética de tres teslas, y un equipo médico altamente calificado. Funciona 24/7. Atiende miles de emergencias, muchas veces cuando otros hospitales están cerrados o colapsados. 

Una experiencia personal transformadora 

Les comparto dos anécdotas. Antes de conocer el hospital, siempre decía: “Que jamás me lleven ahí”. Hoy, después de conocerlo de cerca, si alguna vez —Dios no lo quiera— tengo una emergencia o trauma, sé que es el lugar correcto. En el área de traumatología, el Hospital Santo Tomás es el mejor preparado. ¿Por qué? Porque ya está en marcha. El personal está allí, entrenado y listo para actuar. 

Datos que impresionan 

El hospital cuenta con 730 camas, con una ocupación diaria entre el 90% y el 100%. Atiende a más de 20,000 pacientes por año y realiza más de 16,500 cirugías anualmente, lo que equivale a unas 50 operaciones diarias. De esas, el 43% provienen de la sala de urgencias. Es una maquinaria de salud en constante funcionamiento. Todo esto lo hacen los médicos, el personal técnico y administrativo. 

Una operación millonaria y bien estructurada 

El Hospital Santo Tomás cuenta con 3,172 colaboradores, de los cuales 1,483 son médicos. La planilla supera los 6 millones de dólares. El costo anual de operar el hospital ronda los 180 millones de dólares. Este presupuesto se compone del aporte del Estado y de ingresos propios. El hospital cobra por sus servicios, aunque si el paciente no puede pagar, interviene el departamento de Trabajo Social. Actualmente se recaudan unos 5 millones de dólares al año, pero hay espacio para mejorar. 

Por ejemplo, si un peatón es atropellado, debería ser posible reclamar y recuperar los costos del seguro del vehículo. Hay muchas oportunidades como esta, que podrían optimizarse sin comprometer el carácter social del hospital. 

El papel del patronato 

Desde su creación en el año 2000, bajo la presidencia de la Sra. Mireya Moscoso, el patronato ha sido clave. Está conformado por cinco miembros: el presidente (actualmente el Dr. Julio Sandoval) y cuatro representantes de clubes cívicos: Club de Leones de Panamá, Club Rotario de Panamá, Club Activo 20-30 de Panamá y Club Kiwanis de Panamá. Además, participan con voz —pero sin voto— el director médico y la Contraloría. 

El patronato ejerce funciones de supervisión y fiscalización, garantiza la provisión de insumos, vela por el mantenimiento de la infraestructura y la adopción de tecnología de punta. En lo que va del año, se han aprobado más de 330 compras por un total de 23 millones de dólares. 

Un nuevo reto: evolucionar 

Estamos en un momento histórico. El hospital ha sido un caso de éxito, pero requiere evolucionar. El área médica está muy avanzada, pero la parte administrativa debe modernizarse para estar al nivel y poder sustentar eficientemente el área médica. Nuestro nuevo desafío como patronos es ser catalizadores del cambio, empujar el desarrollo estructural, administrativo y tecnológico que acompañe los avances clínicos además de su función de supervisión y fiscalización. 

Iniciativas en marcha 

Como parte del Club Rotario, hemos impulsado la revisión de los concursos para la selección de personal, haciéndolos más abiertos e inclusivos. Todos los puestos claves se eligen por mérito, incluyendo el del director médico. 

También estamos trabajando en proyectos de infraestructura. El núcleo del hospital, conocido como “el elefante blanco”, tiene más de 100 años. Se han hecho mejoras, pero requiere mantenimiento continuo. Entre los proyectos que tiene el Patronato como objetivo está el desarrollo de una nueva estructura para servicios complementarios en el área del antiguo oncológico, que incluirá —gracias al apoyo de la Teletón 20-30— un centro materno-fetal para cirugías intrauterinas.  Además, se está explorando una alianza con Operación Walk para establecer ahí también un centro de capacitación en cirugía ortopédica, lo que representaría más oportunidades de atención y formación. 

Alianzas institucionales que funcionan 

Un ejemplo exitoso de colaboración entre instituciones del Estado es el acuerdo con la Caja de Seguro Social para el suministro de alimentos. El Hospital Santo Tomás no tiene cocina propia, pero ahora se beneficia de la cocina industrial de la Ciudad de la Salud. Esta alianza ha mejorado la calidad y eficiencia del servicio, demostrando que la coordinación entre entidades del Estado es posible y beneficiosa. 

La participación rotaria 

Como patronos rotarios hemos estado liderando el tema de los concursos para la selección de los puestos de jefatura. Se revisaron las reglas de los concursos para que sean más incluyentes, más abiertos y que de verdad traigan gente interesada no solo de adentro del hospital, sino de afuera para de verdad llevar el hospital a ese otro nivel que buscamos.  

 

Reflexiones finales y llamado a la acción 

El Hospital Santo Tomás ha demostrado que un modelo de gestión cívico puede funcionar. Es un ejemplo de cómo los clubes cívicos pueden contribuir activamente al fortalecimiento del sistema público de salud. Este modelo, ya replicado en el Hospital del Niño y el Oncológico, debería expandirse a otras instituciones. 

Como Club Rotario de Panamá, tenemos mucho que aportar: conocimientos en finanzas, derecho, sistemas, compras, relaciones internacionales… Podemos seguir marcando la diferencia. 

Por eso, mi mensaje final es claro: tenemos que involucrarnos más. No basta con tener representantes en el patronato. Debemos conocer de cerca lo que está pasando. Por ello, propongo organizar una visita del Club Rotario al Hospital Santo Tomás. Verlo desde adentro, recorrerlo y entender su verdadero valor. 

El hospital nos necesita. Panamá nos necesita. Y nosotros, como rotarios, podemos y debemos estar a la altura de ese compromiso.