Jóvenes: ¿Semillas para la continuidad del Servicio Rotario?

En el marco del mes del servicio a la juventud -mayo-, la familia rotaria en su conjunto debe analizar el rol de los jóvenes en el engranaje de nuestro movimiento. Más allá de la clara necesidad de los clubes rotarios de impulsar un relevo generacional para asegurar la permanencia del club y su identidad con el pasar de los años, incluir a los jóvenes en el funcionamiento del club y en la gestión de los proyectos se ha vuelto un deber social. 

Desde la década de los años 20, Rotary apoyaba agrupaciones juveniles independientes como tropas de scouts y programas que fomentaban el liderazgo juvenil, pero no fue sino hasta 1962 que la Junta directiva de Rotary tomó la decisión de incluir, formalmente, bajo la misma bandera rotaria, a agrupaciones de jóvenes. La primera de estas agrupaciones fue el Club Interact de la Melbourne High School de Florida (EE. UU.), patrocinado por el Club Rotario de Melbourne, de la misma zona. Años más tarde, en 1968, se funda el primer Club Rotaract centrado en los adultos jóvenes universitarios o profesionales; ampliando de esta forma el compás de personas que, independientemente de la diferencia etaria, se identificaban con la misma insignia y los valores rotarios.  

Hoy, según cifras de Rotary International y boletines de distritos, más de 250,000 jóvenes en 184 países son Rotaract y aproximadamente 342,953 miembros en más de 142 países son Interact. Es decir, que si sumamos las poblaciones de Interact y Rotaract a nivel mundial, tendríamos alrededor de 592,953 jóvenes que todavía no son socios rotarios, pero forman parte del mismo hilo conductor. Este número no se puede pasar por alto, y demuestra que la semilla para alcanzar el relevo generacional ya está sembrada, al menos en más de medio millón de jóvenes. 

Esto, aunque alentador, también implica retos al menos en tres aristas fundamentales: retención de estos jóvenes, involucramiento con el Club Rotario y afiliación de un mayor número de jóvenes. 

La retención de miembros en la mayoría de organizaciones es un reto. El sentido de pertenencia, el trabajo en proyectos comunes, la coordinación en torno al tiempo y las condiciones particulares de los socios son elementos cruciales en esta dinámica. Es necesario atender todas estas aristas, a lo interno de cada club de jóvenes, para consensuar soluciones que garanticen la mayor participación de los socios. Pero, además de los retos internos de cada club Interact o Rotaract en retener un joven como socio, también hay un reto importante de mantenerlos siendo parte de la familia rotaria.  

Que se mantengan bajo la familia rotaria también es elemental en garantizar que exista el relevo generacional rotario, porque deben ser los Interacts y Rotaracts los grupos de personas más propensos a convertir en Socios Rotarios. Cuando ocurra lo contrario, y no tengan inclinación por dar tal paso, es importante realizar esfuerzos para identificar mecanismos que aseguren que estos grupos de jóvenes, que ya conocen el movimiento rotario, puedan continuar brindando un servicio a la comunidad, con la misma identidad rotaria. Esto es posible a través de una serie de estrategias alrededor de involucrar a los Interact y Rotaracts en el Club Rotario. Es fundamental que se encuentren mecanismos de integración como mesas de diálogo intergeneracionales, proyectos y actividades en común, canales de comunicación y cualquier otra alternativa que promueva el intercambio entre sí. 

El avance de estas agrupaciones no se limita a que sus miembros se conviertan en rotarios, sino en lograr que clubes Interact y Rotaract crezcan para alcanzar cada vez a más jóvenes. Esto no es nada más una tarea necesaria para fortalecer la familia rotaria, sino una responsabilidad con la sociedad. El mundo necesita más jóvenes enfocados en servir a sus comunidades, que entiendan la importancia de “Dar de sí antes de pensar en sí” y de la ética en cada acción. 

Más jóvenes conociendo de los valores rotarios y de la prueba cuádruple son más semillas en medio de un desierto, pues el mundo cada vez parece ser menos fértil  para el servicio y más proclive a la indiferencia. Los datos lo dicen: hay más de medio millón de semillas sembradas, y pueden ser más, nos queda de deber a los rotarios regarlas,  acompañarlas, orientarlas, y hacer que crezca, aún más, la gran familia Rotaria, que trasciende generaciones, unida por el bien común y por su vocación de servicio.