GEORGE RICHA El legado que educa

Quince años después de su partida, el nombre de George Richa no se disuelve en el tiempo: se manifiesta en la transformación silenciosa, pero profunda de la educación panameña. Su legado no pertenece al pasado; se expresa, con vigencia y propósito, en cada espacio donde la lectura abre caminos y despierta conciencia.
Convencido de que la educación es la inversión más noble y duradera, el compañero rotario (q.e.p.d.) George Richa dejó un capital semilla que, hoy, administrado por la Fundación de los Clubes Rotarios de Panamá, se traduce en una iniciativa educativa de alcance nacional. No se trata únicamente de un programa formativo, sino de una visión en marcha: la de formar lectores capaces de comprender, cuestionar y construir.
Dirigido a docentes de educación primaria, el seminario enfoca sus esfuerzos en fortalecer la lectura comprensiva y veloz. Sin embargo, su impacto va mucho más allá de lo técnico. Cada maestro que participa regresa a su aula con nuevas herramientas, pero también con una renovada conciencia del poder transformador de la enseñanza. En cada estudiante que aprende a leer con mayor profundidad, se abre una puerta hacia el pensamiento crítico y la autonomía intelectual.
Cinco ediciones desarrolladas a nivel nacional y más de 2,400 estudiantes beneficiados, son pruebas de que el cambio educativo sí es posible cuando se sostiene con compromiso y visión; porque mejorar la lectura no es un objetivo menor: es sentar las bases de una ciudadanía más reflexiva, más participativa y mejor preparada para los desafíos del país.
El verdadero alcance de esta iniciativa reside en su capacidad de multiplicarse. Cada seminario reúne, en promedio, entre 22 y 25 docentes que llevan consigo lo aprendido y lo proyectan en sus comunidades educativas, extendiendo su impacto de manera sostenida. Así, lo que comenzó como un gesto de generosidad, se ha convertido en una corriente formativa que atraviesa aulas y generaciones.
Al conmemorarse un nuevo aniversario de su partida, su hijo, George Richa Vilanova, ha destacado la vigencia de este legado y, no es para menos. En tiempos en que los retos educativos exigen respuestas concretas, este programa se mantiene firme, creciendo y consolidándose como una experiencia que trasciende lo inmediato.
Panamá necesita más que diagnósticos: necesita acciones que perduren. La huella imperecedera de George Richa es un ejemplo claro de ello. No basta con recordar a quienes apostaron por la educación; el verdadero homenaje es continuar su obra, fortalecerla y ampliarla.
Hoy, su nombre no solo se honra. Se proyecta en cada niño que descubre el valor de la lectura, en cada maestro que transforma su enseñanza y en cada aula donde el conocimiento deja de ser una obligación para convertirse en una herramienta de libertad. Hoy el Programa de Lectura Comprensiva y Veloz es una extraordinaria realidad en beneficio de la comunidad.