EL ROTARISMO COMO VALOR CÍVICO

¿Qué criterios debemos seguir los rotarios como ciudadanos? ¿Cuáles deben ser nuestros compromisos con la democracia? 

Desde la fundación del primer club Rotario en Chicago en 1905, los rotarios creemos en la importancia del servicio altruista, la camaradería y el trabajo en equipo para crear un cambio positivo en el mundo. 

Nuestro lema lo resume en ocho palabras: “Dar de sí antes de pensar en sí”, y nuestro Objetivo eleva el Ideal de Servicio a la esencia misma de nuestra filosofía, exhortándonos a actuar con integridad y ética en todo lo que hacemos. Esta conducta reitera nuestra Prueba Cuádruple, basada en la veracidad de lo que pensamos, decimos o hacemos, adoptada por Rotary International en 1943 como nuestra guía ética y moral. 

Siendo así, el rotarismo tiene como visión construir un mundo donde las personas puedan unirse y tomar acciones para generar un cambio perdurable en nosotros mismos, en nuestras comunidades y en el mundo entero; o, en resumidas cuentas, ser buenos ciudadanos y mejores rotarios. 

Esa visión rotaria también nos influye benéficamente y define nuestros valores principales: compañerismo, integridad, diversidad, servicio y liderazgo. Desde 1905, cada paso rotario ha estado encaminado a ser un estímulo y un descubrimiento de ese maravilloso mundo de “servir primero”, al ser cada rotario un foco de ayuda para su comunidad y para sus conciudadanos menos favorecidos. 

Nuestras acciones rotarias se revisten de amor cívico, a la vez ceñidas a nuestro compañerismo y altruismo en el cumplimiento de estas, lo que nos permite desarrollar esa excelsa plenitud democrática y ciudadana a través de nuestros clubes rotarios. 

Nuestro sentimiento de solidaridad trae consigo el efecto moral inspirador del buen ciudadano, si bien algunos detractores pueden considerarlo como un automatismo humanista sin relevancia en países como el nuestro, con su pésima distribución de riquezas, con muchos pobres y pocos ricos. 

Cuando el sentido de la utilidad material y el bienestar domina el carácter de nuestras sociedades, los rotarios y nuestros clubes pueden ser la brújula que señala el camino a seguir para pensar, soñar y actuar cívicamente. 

¡Viva Rotary!