Una respuesta solidaria para volver a clases

La noche del miércoles 1 de julio, un nuevo incendio afectó el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá, dejando importantes pérdidas materiales a varias familias del sector. Se trató del segundo siniestro registrado en el barrio de San Felipe en menos de una semana y el tercero reportado entre los meses de junio y julio.
Entre las familias damnificadas se encontraban seis niños que asisten a la Escuela Hogar de la Infancia, institución con la que mantiene una estrecha vinculación nuestra compañera y vicepresidenta del Club Rotario de Panamá, Marissa Lasso de la Vega.
El incendio no solo afectó los hogares de estos niños. Entre las pertenencias perdidas estaban sus uniformes, mochilas y útiles escolares, elementos indispensables para regresar al aula y continuar con normalidad sus estudios.
Ante esta situación, la respuesta del Club Rotario de Panamá fue inmediata. En pocos días se organizó una colecta extraordinaria de útiles escolares, aportes económicos y uniformes, con un objetivo muy concreto: que ninguno de los seis estudiantes tuviera que interrumpir su educación como consecuencia del incendio.
La ayuda adquiría especial importancia dadas las circunstancias que atravesaban los menores. Después de una experiencia que altera repentinamente la vida familiar, recuperar las actividades cotidianas y regresar a la escuela contribuye a restablecer un sentido de normalidad y estabilidad. Para estos seis niños, volver a clases con sus uniformes, mochilas y materiales escolares representaba también un pequeño pero importante paso para recuperar su rutina.
A menos de una semana del incendio, los CR Roberto Gómez y CR Luis Carlos Ung Pun, en representación del Club, hicieron entrega a la Hermana Elvira, directora del colegio, de seis mochilas equipadas con los útiles escolares necesarios para que los estudiantes pudieran retomar sus clases.
La iniciativa demuestra una de las fortalezas del rotarismo: la capacidad de movilizar voluntades y responder oportunamente cuando una comunidad lo necesita. En esta ocasión, la solidaridad de nuestros socios se tradujo en una acción sencilla, rápida y concreta que permitió a seis niños continuar con su educación en medio de una situación especialmente difícil.
Porque servir también significa estar presentes cuando surge una necesidad inesperada. Y, algunas veces, una mochila, un uniforme y los útiles necesarios para regresar al salón de clases pueden representar mucho más que una donación: pueden significar la oportunidad de seguir adelante.
