Un recorrido por la historia y el patrimonio de Portobelo

El pasado 11 de julio, un numeroso grupo de socios del Club Rotario de Panamá, acompañado de familiares y amigos, realizó una visita especial a Portobelo, en la provincia de Colón, para conocer de primera mano uno de los proyectos de restauración patrimonial más importantes que se desarrollan actualmente en el país: la recuperación del complejo de la Iglesia Mayor de San Felipe.
La jornada estuvo guiada por el compañero rotario Ricardo Gago, quien, en su calidad de alto comisionado ad honórem del proyecto, lidera los trabajos de restauración en coordinación con el Ministerio de Cultura. Se estima que esta ambiciosa iniciativa concluya en octubre de 2027.
El recorrido inició en el histórico edificio de la Real Aduana de Portobelo, construido entre 1630 y 1634 como centro de recaudación fiscal, depósito de mercancías y residencia de los gobernadores españoles. Considerado el edificio civil más antiguo que se conserva en Panamá, fue restaurado con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y hoy alberga el Museo de la Memoria Afropanameña. Además, forma parte, junto con las fortificaciones de Portobelo y San Lorenzo, del sitio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1980.
Posteriormente, el grupo visitó los antiguos puentes de piedra del histórico Camino Real, la ruta colonial que conectaba la ciudad de Panamá con Nombre de Dios y Portobelo. Estos vestigios recuerdan el papel estratégico que desempeñó el istmo panameño como eje del comercio mundial mucho antes de la construcción del Canal de Panamá.
El punto culminante de la visita fue la Iglesia Mayor de San Felipe, también conocida como el Santuario de Jesús Nazareno de Portobelo, uno de los templos más emblemáticos del país y hogar de la venerada imagen del Cristo Negro. Cada 21 de octubre, miles de peregrinos llegan hasta este santuario para participar en una de las expresiones de fe y tradición afrodescendiente más importantes de Panamá.
Los asistentes pudieron conocer el alcance de los trabajos de restauración, que abarcan desde la recuperación del piso original de mármol —oculto durante décadas bajo baldosas de terracota— hasta la intervención de paredes, cubiertas, mobiliario y otros elementos arquitectónicos, siempre bajo estrictos criterios de conservación patrimonial. El proyecto también incluye la restauración de la contigua Capilla de San Juan de Dios, que será transformada en un museo dedicado a preservar y difundir la historia del complejo religioso.
Como parte del recorrido, los rotarios también visitaron un puente peatonal cercano al Fuerte de San Fernando, donde se conserva un singular reloj de sol integrado a la estructura, un ingenioso mecanismo que durante siglos permitió medir el paso del tiempo aprovechando la posición del sol y que hoy constituye una curiosidad histórica para los visitantes.
La jornada concluyó con un almuerzo en el restaurante Black Zambombo, donde los participantes compartieron un agradable momento de compañerismo mientras disfrutaban de la gastronomía caribeña y de la vista privilegiada de la bahía de Portobelo.
Más allá de una visita cultural, esta actividad permitió a los socios conocer el extraordinario esfuerzo que se realiza para rescatar uno de los principales tesoros históricos y religiosos del país. Para el Club Rotario de Panamá, constituye además un motivo de especial orgullo que esta iniciativa sea liderada por uno de sus socios, demostrando que el ideal de servicio también se expresa a través de la protección y conservación del patrimonio histórico y cultural de Panamá para las futuras generaciones.
