Lilia Liu ENTRE LA ADVERSIDAD Y EL PROPÓSITO EL CAMINO INSPIRADOR

El sentimiento independentista panameño no fue una invención improvisada que apareció en 1903, si no un principio fundamental de la cultura política que imperó en el istmo de Panamá durante el siglo XIX. Desde que el 28 de noviembre de 1821, el istmo de Panamá se unió voluntariamente a la confederación liderada por el general Simón Bolívar, y que incluía, como naciones miembros a Venezuela, Nueva Granada y Ecuador, el espíritu separatista se hizo presente. Los panameños no estaban de acuerdo con la situación de abandono en que la confederación denominada Colombia mantenía al istmo, y así en 1826 y en 1830 se intentaron sendas independencias con caras consecuencias.
Durante el año de 1830, Venezuela y Ecuador rompen con la confederación y Nueva Granada aprovechando su superioridad militar constriñe a Panamá como un Departamento más en su entidad nacional. En 1835, Nueva Granada ataca a Ecuador con la intención de reincorporarla a su dominio, pero la valiente acción de los ecuatorianos le propina una derrota militar a los neogranadinos. En ese ambiente de abandono e intimidación, creció el sentimiento nacionalista panameño.

El líder

Tomás José del Carmen de Herrera y Díaz Dávila nació el 21 de diciembre de 1804 en la ciudad de Panamá. Se unió al ejército de Simón Bolívar y se destacó en las batallas de Junín y Ayacucho en Perú, como parte de la fuerza militar que apoyó la independencia del país andino. Herrera fue ascendiendo en la cosmopolita organización militar de Simón Bolívar, en la cual pudo aprender de las ideas del enciclopedismo francés la teoría política democrática, la filosofía y otras disciplinas humanísticas. A la muerte de Bolívar, Herrera formó parte de las fuerzas armadas de Nueva Granada destacadas en Panamá, y así le tocó intervenir en la represión del intento separatista del general venezolano Juan Alzuru en 1831, para mantener a Panamá dentro de la jurisdicción de Nueva Granada. En 1839, se dio una insurrección en Nueva Granada en la que los departamentos conservadores confrontaron al gobierno liberal. Ese conflicto duró hasta 1842 y se denominó la Guerra de los Supremos.
Siendo gobernador de Panamá, Tomás Herrera apoyado por lo más granado de la sociedad panameña, declaró la independencia el 18 de noviembre de 1840 y se fundó el Estado del Istmo de Panamá. Contó con la colaboración activa de entre muchos, la de Justo Arosemena. Se realizaron las primeras elecciones para una Asamblea Constituyente y se aprobó una Constitución muy avanzada para la época. Tomás Herrera fue designado como presidente del nuevo país y bajo su liderazgo se acuñó moneda propia y se estableció la Universidad del Istmo de Panamá. Costa Rica y los Estados Unidos reconocieron al nuevo país, sin embargo, cuando ya la Guerra de los Supremos entraba en su fase final, el gobierno de Nueva Granada envió un equipo negociador para reincorporar a Panamá como departamento de dicho Estado. Bajo la amenaza de una sangrienta invasión que Panamá no podía repeler, Herrera aceptó y el experimento libertario concluyó el 31 de diciembre de 1841, es decir que tuvo una duración de 13 meses y 13 días, y que al final implicaron la clausura de la Universidad, y el abandono de la primera Constitución panameña.

Fundador de la patria

Tomás Herrera continuó su carrera política y militar, llegando a ser gobernador de Cartagena, cuando recibió su grado de general, luego de aplacar una insurrección en Antioquia. En 1854 comandó las tropas leales al gobierno liberal que defendían a Bogotá del asalto conservador, Herrera fue herido gravemente y murió el 5 de diciembre de 1854 en la ciudad de Bogotá. La prematura muerte de Herrera le impidió conocer la inauguración del ferrocarril transístmico el 28 de enero de 1855 y la fundación del Estado Federal del Istmo el 27 de febrero siguiente. Este último proyecto fue liderado por Justo Arosemena, amigo y colaborador de Tomás Herrera quien seguramente tomó como inspiración a la independencia de 1840 como parte del modelo del Estado Federal.
A Tomás Herrera Panamá le rinde homenaje con el nombre de una provincia, una escuela primaria en Chitré, capital de la provincia que lleva su apellido, y con una importante plaza en donde existe un monumento en su honor, en el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá. La independencia de 1840 fue obra de panameños colaborando con panameños y pensando en panameños. Esa independencia fue parte de la semilla que sirvió para el nacimiento del frondoso árbol vió la luz el 3 de noviembre de 1903.